Una queja mas desde mi pupa
Junto pasan los transportes de la mañana. De nuevo esta cruenta rutina presentandose con toda su fuerza. Y de nuevo mi alma gelatinosa que no puede soportar la presión y desidirá retirarse antes de empezar el siguiente semestre, porque, aunque lo intento (lo juro), no logro superarme.
Ya muy atrás quedó aquella que del mald¡to cuadro de honor de oropel no bajaba. Y la pereza se mudó a mis manos, y a mis ojos se mudó el sueño...
Volvemos a entablar comunicación con el extrañado amigo, aún seguimos sin conseguir una bici o una patineta y uno de los Aquellos sigue sin mirarnos.
Aún no puedo superar la forma en que me trataste, ninguno de los dos hemos cambiado, hoy sólo quería abrazarte y besarte y tú me empujaste contra la pared. En mí no cupo más humillación y tú seguías arrojándome basura. Y cuando quise tragarme el orgullo y hablarte dulcemente, te piqué los ojos y huiste.
Aunque quisiera que nada me afectara y poder simplemente pasar de largo ante las malas caras, o forrarme en muchos suéteres morados uva y no sentir las cáscaras que me arrojan por el simple hecho de verme tan basura... Aunque sigo intentándolo, no puedo alejarme de la ventana, no puedo bajar del último piso, y el único barandal que me había estado sosteniendo, se rompió y se me clavó en una pierna.
-"Pero hay que salir, darle la cara al sol nuevamente" -: para que nos escupan más fuerte pero sin mostrar nunca la más mínima pena. O conceguir una pistola y entonces sí que mi puntería sería buena, no como con esas pinches bolas de papel...
Estoy atrapada en un limbo: no quiero quedarme pero no puedo irme. Aunque ha habido tantas tijeras que me han cortado el aliento, sigo amarrada a cosas mucho más sólidas que no me dejarían volar a donde quiero porque su amor aún nos anuda. Y en verdad no quiero. Si no me quedo en el verdadero limbo, ahí donde suspiran de pena todas aquellas grandes o pequeñas almas que no pueden aspirar al cielo por no haber sido bautizados; el minotauro me mandaría al círculo de los violentos, en la sección de los violentos contra sí mismos: los suicidas.
Y bueno, mientras agarro valor para dejar de ser un maldito trozo de plancton mediocre y vomitado, espero que alguien lea esto y ruegue porque a mi alma llegue la iluminación y deje este condenado estado larvario que tanto me jode, y que todos tienen a bien llamar adolescencia.
(PD. Qué kgado final de clichè emo.)



