las estrellas en la pantalla azul
¡Qué sueño! Dormía con los ojos abiertos y las luces ceradas.
A mi madre se le olvidaron mis guantes, tal como si fuera su obligación.
Una semana hace ya de los hechos (aún los saoreamos en frío) y el frío viene al acecho y yo volví a fallar.
Tantas cosas anteriormente que hacen que hoy se me congelen las manos.
A lo lejos voces que dicen nombres en lo alto, balones volando lejos de las bardas del corral.
Un bigote dibujado que persigue a los gritos que han subido por la ventana.
Analogías que al escribirse, hácense una actividad riesgosa, como si estuviera disfrazando esta flojera de primer y último día.
Tengo ganas de saltar, muy afuera de la monotonía, para que el frío no me afecte y nadie más se percate,
que nadie nunca más se de cuenta, ¡y que alguien por favor lo mate! ---->
-Ha desaparecido la naturalidad de tu cabello, ¿siempre querremos ser alguien distinto? Alzamos la mirada para ver que no haya nadie, las palabras no dejan de danzar en mi cabeza; y en este sueño de apagada torpeza.
Bigotes dibujdos que vienen en mal plano, aparecen leyendo el diario y ya no sé qué más inventar para seguir ocultando esta pereza de medio día.
Interrupciones gloriosas que nos acercan más y en otro maldito instante ya no estás.
Tendré que resistirme, tal vez, a volver a quedarme con el frío con tal de admirar lo extraordinariamente común: conejos físicos que suben por la ventana como burbujas de una soda.
Buenos y deliciosos recuerdos llenos de salsa me llaman a haberme quedado en casa, porque ahora él reflexiona y yo sólo quiero salir, con mis ganas de no haber entrado y haber encontrado un extraño que no me acompañara a casa.
Demasiados puntos al mero final del libro... creo que ya me notó. Me escondo bajo el montón de hojas secas pero el bigote se aproxima y..... (¡!)
Libros que tienen demasiados errores -una falda arrugada y un cabello alborotado, consejos que se derraman por la ventana. Un frío que nos ahoga y demasiado tráfico en la carretera.
Espejos rotos, almas avergonzadas. Definiciones de improviso sin abrir el libro de los errores.
Demasiadas cosas y una mano lenta, una temible mirada sobre mi espalda.
Voces detrás de mis orejas. Ventanas abiertas por donde se derrama el frío.
Presencias abolientes que oprimen el espíritu, que obligan a finjir el estímulo, que provocan nuevas condiciones de vida y una nueva corriente de pensamiento.
No quisiera pensar que esto es lo que están imaginando, que esas risas tétricas como telarañas de espanto... Susurros y "solo sigue trabajando".
Mala letra y poca atención. "tic, tic, tic, tic, tic, tic,,, ¡boom!"
Ausencias que no lo son más y cabellos no lavados.
Debo dejar de adelantarme. No sé si las cosas ya hayan cambiado, no entiendo que las cosas hubieran cambiado.
Más ausencias que provocan compañías,,, y entre las paredes de tu herida la que borbotea es mi sangre.
Tal vez alguien más sea el adelantado, tal vez sólo uno es el verdadero tarado.
Desde temprano los alimentos nos llaman sonidos binarios nos despiertan. ¡Y nos avientan papeles a la cabeza!
Cómo tu cara se distorciona en el bostezo y buscamos compensarlo con una caricia en el pie...
Te disfrazas de ave y me siento como gusano.
¡Anda, sigue así y dame más inspiración.!



