Cuando sale el sol...
Creo que existe algo o alguien grandiosamente omnipotente que pone las palabras enfrente y hace repetir la frase: "¿a que venimos? ¡a vivir!, ¡a ser felices!". A disfrtar de cada momento, agarrarle sabor a lo dulce, lo amargo, lo picoso, lo insipido, lo asqueroso y lo celestialmente delicioso.
No tendríamos sentido si vamos a dejar pasar los días sin siquiera saborear todo el tiempo que pasamos hechados , o todo aquel día que hubo que chingarle... Si no masticamos el estrés y si no eructamos lugo de un gran trago de nuestro propio chocolate (mmm, chocolate).
Y bueno, los platillo a veces llegan crudos , fríos o nomás no hallamos la forma de pasarlos, pero se puede, siempre hay un buen aderezo, o podemos tragar sin respirar para no sentir tanto el sabor de la medicina.
En fin, ahora que otro año caduca sobre nosotros, sería bueno proponernos eso: VIVIR, en toda la extención. Ser alguien feliz, o normal, "X", emo, indie, punk, fresa, nerd, ñoño, freak, metal o un buen hippie.
En fin, es una manera de decirme que no me azote ni me vuelva a dormir sentada en la ventana por no haber ido al Taste of Chaos, al Corona, al Motorocker, a Daft Punk ...a MCR!
Pero habrá un año en que trabaje (o robe) lo sufienciente para acudir a todos esos lados por un aderezo más (y por unos tacos árabes a Puebla)...



